Resultados de la cosecha cubana de azúcar muestra el límite de las reformas

Expertos locales y extranjeros coinciden en señalar que el nuevo modelo de negocios puesto en práctica en Cuba como parte de una amplia gama de reformas tuvo un mal desempeño en su primera prueba, la cosecha de azúcar de este año, y puso de manifiesto deficiencias en el plan, informa un reporte de Reuters.

En búsqueda de mayores beneficios y productividad, los ministerios cubanos están entregando a empresas estatales parte de sus actividades de negocios y en algunos casos están cerrando por completo. Las empresas mantienen un porcentaje de sus ganancias y en teoría son más libres para tomar decisiones cotidianas, establecer salarios y contratar y despedir.

Estos cambios, sin embargo, resultan demasiado limitados, señalan analistas.

El año pasado, el Ministerio del Azúcar se cerró y fue reemplazado por una compañía estatal que, según el portavoz Lionel Pérez, fue entonces el primer sector que completó su “reorganización económica”.

La nueva compañía estatal está integrada por 26 filiales, entre ellas 13 empresas provinciales que administran los ingenios.

La empresa azucarera (AZCUBA) prometió que la producción azucarera superaría los 1,45 millones de toneladas este año, un incremento de un 19 %, pero se ubicó en alrededor de 1,4 millones de toneladas.

Además, señala el reporte, los planes para que las fábricas operaran al 80 % de su capacidad no cumplieron con las expectativas y solo se alcanzó un 60 %.

Según los medios estatales, la industria logró ganancias y el costo de producir una tonelada de azúcar bajó, pero eso se debió principalmente a despidos, no a la productividad.

Para Richard Feinberg, un experto de la Institución Brookings, con sede en Washington, y autor de un estudio reciente sobre la economía cubana, el problema es que esta industria no ha cambiado lo suficiente.

“Es muy pronto en el proceso de reestructuración y se reportaron algunos avances, pero las nuevas empresas enfrentan aún las mismas restricciones, falta de incentivos, precios distorsionados, escasez de capital y cuellos de botella de infraestructura”, dijo el analista a Reuters.

Este año persistieron los problemas crónicos que dieron lugar a una disminución constante de la industria azucarera desde los 8 millones de toneladas en 1990 a 1,2 millones reportados en el 2011.

Había más caña ya que los rendimientos aumentaron de 33 toneladas por hectárea a 40,3 toneladas, una cifra todavía muy por debajo de las normas internacionales.

“Hay que cambiar”

Un reciente reporte de la televisión estatal mostró al primer vicepresidente de Cuba, José Ramón Machado Ventura, criticando el trabajo de los ejecutivos de AZCUBA.

“Hemos dicho y a ustedes se los he dicho que hay que cambiar y hay que cambiar de verdad, y hay que hacer las cosas distintas”, dijo con énfasis. “Lo que hay que decir y eso nadie lo dice es que podíamos haber hecho más azúcar y no lo hicimos, se nos fue, la perdimos”, añadió.

En el reporte se dijo que la poca eficiencia llevó a una pérdida de 68.000 toneladas de azúcar sin refinar. Entre las posibles causas: 21 de los 46 ingenios comenzaron a operar tarde, debido a que malas reparaciones llevaron a averías reiteradas, las máquinas cortadoras de caña estuvieron detenidas por la falta de piezas de repuestos y el transporte se retrasó por la misma razón.

Los expertos locales y extranjeros dijeron sin embargo que el bajo rendimiento laboral es solo un síntoma de problemas más grandes, entre ellos la gestión que está demasiado centralizada y la falta de capital e inversión.

“La nueva empresa sigue siendo estructurada a lo largo de las mismas líneas que el ministerio (…) En cada territorio los ingenios que realmente producen el azúcar, el alcohol, el ron y la energía, tienen muy poco poder cuando cada uno debe ser el centro de la toma de decisiones”, dijo un experto local, quien pidió no ser identificado debido a una prohibición de hablar con periodistas extranjeros.

Ocho de los ingenios de Cuba fueron construidos en la década de 1970 y 1980, pero el resto estaban en la Isla antes de la revolución de 1959.

El sector está descapitalizado, al igual que la mayor parte de la infraestructura y la industria de la Isla, sin embargo, las propuestas de diversas empresas extranjeras para invertir en la producción de azúcar han sido rechazadas hasta el momento.

“Sin una nueva inversión significativa, va a ser muy difícil tomar medidas importantes para incrementar la producción de azúcar, independientemente de la estructura organizativa que utilizan en Cuba”, dijo William Messina, un economista agrícola de la Universidad de Florida.


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