La remolacha aspira a las 30.000 hectáreas

Acor y Azucarera planifican ya sus siembras de cara al final de cuotas en 2017 / La campaña de recepción avanza en Castilla y León

Todas las miradas se dirigen ya a la campaña 2017-2018, cuando la remolacha despide las cuotas. El sector afronta con cierto «optimismo» esta etapa de transición y comienza a planificar su estrategias de cara a la liberalización en octubre del próximo año.

Acor y Azucarera hacen ya los primeros cálculos de siembra para la próxima campaña e invitan a los agricultores a expresar anticipadamente cuáles son sus intenciones, para conocer de antemano su compromiso. El objetivo en la zona norte es llegar a las 30.000 hectáreas. Desde Azucarera, Salomé Santos, asegura que hay una «buena» disposición entre los remolacheros y que el reto de cara al próximo año es «superar las 20.000 hectáreas contratadas en la zona norte, lo que supondría prácticamente recuperar la superficie perdida este año debido a una siembra «complicada» por la meteorología.

Por su parte, la cooperativa Acor confía también en incrementar la superficie contratada en 2017 y llegar en torno a las 10.000 hectáreas, como afirma Esteban Sanz, jefe de cultivos. Un incremento de cerca del 40%, si tenemos en cuenta que este año la superficie contratada se cerró en 7.300 hectáreas.

Para facilitar este trámite a los agricultores, Azucarera ha presentado un nuevo modelo de contratación que consiste en realizar una reserva de la compra-venta de remolacha para la próxima campaña, «sin compromiso y a pleno precio», como apuntan desde la dirección agrícola. Salomé Santos explica que, de esta forma, el profesional que formalice el 80% de la superficie indicada en la reserva podrá obtener «ventajas» y descuentos en fechas de cobros de anticipo, fechas de arranque y compra de coproductos. Unas reservas que se pueden hacer hasta el 31 de diciembre.
Al mismo tiempo, continúa la campaña de recepción en Castilla y León al ritmo «esperado», según Azucarera, teniendo en cuenta las circunstancias especiales de esta campaña de transición. La empresa ha recibido ya 400.000 toneladas de remolacha en la zona norte, en sus fábricas de Toro (Zamora), Miranda de Ebro (Burgos) y La Bañeza (León), la última en abrir el pasado diez de noviembre.

La directora agrícola confirma un desarrollo «óptimo» de la campaña con valores medios de polarización del 17,41%. Un hecho que ratificaría que el cultivo se ha «recuperado» en las últimas semanas y ofrece «mejores resultados de lo esperado».

Precisamente para que la campaña siga su curso a «pleno» rendimiento, Azucarera pide a los agricultores de La Bañeza que decidan en las próximas semanas si arrancan en este primer periodo de apertura de la fábrica, hasta la primera quincena de diciembre, o esperan a la «segunda ventana de oportunidad», en una segunda fase entre los meses de febrero y marzo, fecha prevista para las siembras tardías. Y es que la fábrica tendrá dos campañas este año. Salomé Santos insiste en que la última palabra la tiene el agricultor que debe decidir si esperar o no más tiempo. Eso sí, reclaman que esa decisión no se prolongue en el tiempo para ajustar «mejor» la campaña.

Con los datos que Azucarera maneja en estos momentos, la campaña finalizaría en Toro en torno al diez de enero, y después de la navidad también en la fábrica de Miranda de Ebro. Todo ello, si las cirscunstancias meteorológicas no lo impiden.

La campaña mantiene mientras tanto un ritmo algo «más bajo» de lo esperado en Acor debido a algún «problema» en fábrica. Aún así, la cooperativa ha recibido ya más de 300.000 toneladas de remolacha, como confirma Esteban Sanz.

La remolacha está «bien», con un grado de polarización del 17, 62%, «más bajo que el año pasado», pero mejor del esperado, como subrayan desde la cooperativa. Sanz recuerda que Acor recogerá toda la remolacha excedentaria. La cooperativa sigue cumpliendo el compromiso adquirido con los agricultores hasta 2020 y que sitúa el precio de la remolacha en los 42 euros por tonelada.

Un sobreesfuerzo debido a los bajos precios del azúcar que el año pasado le supuso número rojos en su cuenta de resultados, con cerca de diez millones de pérdidas, antes de impuestos. Unas cuentas que este año, y como ya avanzó este periódico, se han saneado y presentan 354.916 euros de beneficio.

El Correo de Burgos

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