La industria europea del etanol pide reforzar el sistema de certificación de la sostenibilidad

Entre las propuestas para asentar al sector y proyectarlo más allá de 2020 destacan la de “reforzar aún más la sostenibilidad dentro de la política europea de biocarburantes

La patronal europea del etanol (ePure) parece reconocer en su último comunicado que hay que dar algún paso más para conseguir que la Comisión Europea recule en su intención de eliminar los biocarburantes convencionales a partir de 2020. Junto a las patronales europeas del azúcar, el maíz y la remolacha ha mandado una carta a varios comisarios de la CE para que desistan de esta intención por el grave perjuicio a la agricultura y la industria del etanol que provocarían. Entre las propuestas para asentar al sector y proyectarlo más allá de 2020 destacan la de “reforzar aún más la sostenibilidad dentro de la política europea de biocarburantes”.

“Dada la importante contribución climática del etanol europeo y la falta de justificación adecuada para promover su eliminación, nuestros sectores se oponen firmemente a la desaparición del apoyo de la UE a los biocarburantes convencionales producidos en Europa a partir de cultivos y materias primas que se han cultivado en el continente”. Así concluye la carta remitida a los comisarios europeos Maroš Šefčovič (vicepresidente), Miguel Arias Cañete (energía), Phil Hogan (agricultura) y Violeta Bulc (transportes).

No es la primera vez que la asociación europea del etanol renovable (ePure), y más concretamente su secretario general Robert Wright, da a conocer su firme postura en contra de la propuesta de la CE contenida en la estrategia europea para una movilidad baja en carbón. En esta ocasión se han unido en la demanda, y firman conjuntamente la carta a los comisarios, Marie Christine Ribera de la Asociación Europea de Fabricantes de Azúcar (CEFS), Céline Duroc de la Confederación Europea de Productores de Maíz (CEPM) y Elisabeth Lacoste de la Confederación Internacional de Productores de Remolacha Europeos (CIBE).

Salvar a los biocarburantes producidos con materias primas europeas
Los argumentos para frenar las intenciones de la CE son muy similares a esos comunicados anteriores de ePure: contribución del etanol a la reducción de emisiones, disminución de la dependencia exterior de combustibles fósiles, 220.000 puestos de trabajo creados en Europa, ingresos de 2.100 millones de euros para agricultores europeos… Sin embargo, ahora añaden un punto para demostrar que el etanol sigue siendo una apuesta sostenible más allá de 2020: “nuestros sectores apoyan medidas para reforzar aún más la sostenibilidad de la política europea de biocarburantes”.

Quizá espoleadas también por el informe del Tribunal de Cuentas Europeo que cuestiona este sistema de certificación, las firmantes de la carta abogan por introducir modificaciones en un sistema que también tildan de “sólido y el primero de este tipo en todo el mundo”. De entrada, en su primera propuesta de modificación, mandan un mensaje a otros biocarburantes, como el biodiésel producido con aceite de palma importada: “priorizar el uso de los producidos a partir de cultivos y materias primas cosechadas en Europa, como el maíz, el trigo, la remolacha azucarera y la colza”.

Criterios de sostenibilidad también para la electricidad
En ese reforzamiento de los esquemas de sostenibilidad también piden asegurar una certificación robusta y a prueba de fraudes, ampliar los actuales criterios, incluidos los requisitos de trazabilidad, a todos los biocarburantes avanzados, aplicar las mismas reglas a otros combustibles para el transporte (gasolina, diesel y electricidad) y fortalecer los criterios para los biocarburantes importados. En cuanto a la electricidad, recuerdan que “es también muy dependiente de los combustibles fósiles y esto no va a cambiar de la noche a la mañana”.

Por último, la carta conjunta de los productores europeos de maíz, azúcar, remolacha y etanol inciden en que, si la CE piensa sacar adelante su propuesta por la interferencia que hacen los biocarburantes convencionales en la alimentación, informes de la propia Comisión ofrecen datos que lo cuestionan. “Desde 2008, justo antes de que la UE aprobara su política de biocombustibles, los precios mundiales de los alimentos han disminuido un 15% mientras que la producción mundial de biocarburantes ha aumentado”, señalan las firmantes.

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