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La crisis que enfrenta la industria de la caña de azúcar durante todo el año, ahora puede llegar a los consumidores brasileños. Dado que algunas partes del país están bajo la amenaza de quedarse sin combustible al final de este año, y en la temporada baja, es aún peor.

El gobierno brasileño está buscando un plan de emergencia, cuyo objetivo es facilitar la expansión de la capacidad de transporte y almacenamiento.

Recientemente, Petrobras anunció que a finales del tercer trimestre de sus refinerías alcanzaron el 98% de su capacidad, y en algunas regiones, esta capacidad se ha agotado.

De acuerdo con un estudio realizado por el Grupo de Ahorro de Energía UFRJ, a pedido de la Folha de São Paulo, Brasil tendrá que importar casi el 20% de la gasolina consumida en los próximos cinco años. La confirmación vendrá si el país no aumentar la producción interna y la oferta de etanol sigue siendo restringido.


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