Cuba: Está casi lista para arrancar una zafra que aspira a superar las campañas anteriores

La calidad y el aumento de la siembra de caña en Cuba fue vital para que la zafra sea una de las mejores de los últimos años.

 

Cada central hace dos zafras: la de la molienda y la de las reparaciones del plantel industrial. La segunda es consecuencia de la primera, que solo será exitosa si cada parte queda debidamente acondicionada para resistir entre 100 y 150 días de continuo fogueo.

Después de ello, el 30 de Noviembre, de Artemisa, está casi listo para arrancar la zafra 2016- 2017, una campaña que aspira a superar los volúmenes de azúcar de las anteriores y enrumbar el camino hacia la sostenibilidad de la industria azucarera, de la cual se esperan mayores aportes a las arcas de la economía nacional.

En el primer ingenio de la Revolución

Para “dar el listo” al 30 de Noviembre, primer central construido por la Revolución, más de 300 trabajadores han laborado en las reparaciones o el mantenimiento de algo así como un gigantesco rompecabezas que fue desarmado para luego volver a unir cada pieza con minuciosidad.

Son detalles que hacen grande la molienda, esa que no puede parar después que comienza, porque de hacerlo se afectarían los parámetros del rendimiento y el desempeño de cronogramas hechos para ser cumplidos.

La pasada contienda dejó el sabor amargo de un incumplimiento; superaron la refinación de azúcar, pero cayeron en la producción de crudo por las afectaciones que provocaron las intensas lluvias de enero en la cosecha cañera, una huella que quieren borrar, basándose en la eficiencia del trabajo.

El inicio temprano de la molida tiene, además de la anticipación a posibles fenómenos meteorológicos y a las lluvias de la primavera, el compromiso de hacer en noviembre y diciembre una cantidad significativa de azúcar para abastecer a la población de Pinar del Río, Artemisa y parte de La Habana.

Mayor capacidad de molida

Las reparaciones en el ingenio artemiseño incluyeron la culminación de las inversiones en la caldera nro. 2, que amplía su capacidad de 45 a 60 toneladas, y el montaje de dos baterías de calentadores del guarapo mezclado, lo que permitirá ampliar la capacidad diaria de molida de 7 mil 400 a 8 mil toneladas de crudo, informó a Trabajadores Abdel Mohamed Rodríguez, jefe de producción.

Además de las labores ordinarias, los mecánicos enfrentaron una compleja faena, que no estaba prevista en el calendario: debido a los años de explotación, el área de la caldera nro. 3 requirió una reparación capital que sometió a los hombres a jornadas de más de 10 horaspara asegurar su funcionamiento en esta campaña.

El colectivo aportó 15 días de las vacaciones para garantizar el inicio en tiempo de la zafra azucarera, y palear las complejidades que se presentaron con la entrada a destiempo de algunos recursos como fueron una masa y un piñón para el molino nro. 6, aseveró Mohamed.

Para los mecánicos Carlos Manuel Fuentes y Vicente Hernández no hay tarea difícil ni irrealizable cuando todos los trabajadores se ponen en función de cumplir un programa. Lo importante es hacer el trabajo con calidad para evitar roturas e interrupciones durante la molienda.

Garantizar la materia prima

Los bajos rendimientos cañeros son el foco rojo del 30 de Noviembre. Para esta zafra se pronostican promedios de 41 toneladas por hectárea (t/ha), lo que ha requerido intensas faenas en la limpieza de los canales de drenaje, adquirir tecnología para el cultivo profundoy el mejoramiento de las siembras.

A sí lo resume Orlando Hernández, director de Atención a Productores Azucareros (APA), la entidad responsabilizada con la agricultura de la caña, pero el esfuerzo en las unidades productoras aún no respalda la suficiente materia prima para abastecer al basculador del ingenio y aumentar la fabricación del dulce grano.

En este 2016 se introdujo una nueva tecnología para las plantaciones conocida como la doble hilera, que logra mayor cantidad de plantas por área y por ende más rendimiento, con la cual ya hay cubiertas más de 600 hectáreas, aunque el programa total de la siembra tiene un considerable atraso, según la información ofrecida por Orlando.

Otro impedimento para la obtención de más materia prima es la invasión del marabú en más de 800 ha, de las cuales más de 460 se han limpiado a mano, pero restan otras 370 que dependen del esfuerzo humano para su eliminación. En la medida en que las áreas se van desbrozando, comienza la preparación y luego las plantaciones de la gramínea, comentó el director de APA.

De las 15 unidades con que cuenta esta entidad, cinco cortan con rendimientos de menos de 40 t/ha, mientras las seis unidades básicas de producción cooperativa son irrentables. Estos datosevidencian la necesidad de resolver las problemáticas de la producción cañera, porque sin ella es imposible aspirar a zafras más grandes.

Levantar La Paloma

Las brigadas de siembra de la caña son las que más ingresos reciben en la UBPC La Paloma; su labor está respaldada por un crédito bancario, y de la calidad y productividad depende la remuneración de cada uno de sus trabajadores. Ello es un incentivo en una entidad donde los dividendos han sido muy pobres, debido a los bajos rendimientos agrícolas.

Esa realidad puede estar quedando en el recuerdo como una pesadilla, pero Yasmany Hernández, el jefe de producción, reconoce que el desmonte del marabú, la calidad de las plantaciones —se hacen con la base ancha o doble hilera—, el drenaje de las áreas y las labores de limpieza de los canales son claves para lograr que La Paloma levante vuelo.

“Hay que hacerlo todo bien y en el tiempo establecido. Aumentar las áreas sembradas y el rendimiento, que hace dos años era de 22 t/ha, luego subió a 30,3; este año debe ser de 36 y el próximo de 45. No son las cifras que debían lograrse con los suelos que tenemos y una buena cantidad de área bajo riego, pero el deterioro era muy grande, y en la agricultura no se pueden sostener grandes saltos”, afirmó Reinaldo Paula Castañeda, presidente de la UBPC.

Sin embargo, Matías García Márquez, un secretario general de la sección sindical que le sabe de verdad a la caña y a su unidad, vislumbra un futuro mejor. “La organización y exigencia que tenemos podrá superar los obstáculos; con la mejoría del salario se van entusiasmando los hombres, que se han aplatanado a La Paloma y la llevarán adelante”.

De esta consagración también están necesitadas otras unidades productoras, responsabilizadas con la entrega de materia prima al basculador del 30 de Noviembre, un central que nació de la Revolución y debe convertirse en paradigma de ella.

Fuente: Trabajadores de Cuba

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