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El gran potencial productivo, junto al fin de la tarifa y de los subsidios de los EE.UU. al etanol de Brasil y la determinación de limitar la producción de etanol de maíz en el mercado de los EE.UU., colocan a Brasil como el principal país para atraer nuevas inversiones a largo plazo. Esta es la opinión de Plinio Nastari, presidente de Datagro.

La empresa informa de que la demanda mundial de energía renovable está creciendo, pero los biocombustibles ocupan sólo 25 millones de hectáreas en producción del mundo. En este escenario, Brasil sólo produce 4,9 millones de hectáreas de caña destinadas a la producción de etanol, de un total de 340 millones de hectáreas de tierras de cultivo en el país.

“Actualmente, Brasil va hacia un nuevo e importante paso en el proceso de diversificación de su economía azucarera, representada por la generación de electricidad a partir del bagazo y la paja. Hasta el año 2015, la generación de energía de la biomasa de caña de azúcar pasará del 4,2 a 9,7 GW de energía “, dice Nastari.

Dijo que la diversificación de la producción hacia el etanol trajo una gran ventaja comercial, lo que permite que el mix en el año 2011 sea de 50,8% de la caña de azúcar convertida en etanol, y el 49,20% de azúcar, y que la flexibilidad en cambiar ese mix está siendo aprovechado para arbitrar los precios de azúcar y etanol, lo que garantiza una mayor estabilidad de las retribuciones desde la producción hasta la comercialización. “Los que beneficia Brasil para nuevos proyectos de inversión en la industria de la caña de azúcar”, recuerda.


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